POLLO CHONGQING (SICHUAN LA ZI JI - 重庆辣子鸡)


Hace unos días publiqué una foto de uno de mis platos favoritos, pollo chongqing, muchos de vosotros me habéis pedido la receta, así que por fin, aquí la tenéis.

Chongqing es una región de Sichuan, para los que no estéis al día de la cocina de Sichuan es de lo mejor de China, tiene fama de ser muy sabrosa y picante, donde la estrella principal, aunque parezca mentira, no son las guindillas, si no la pimienta, llena de fragancia y tonalidad, sabores que estallan en la boca. Este es un claro ejemplo de esta cocina.


                            


Ingredientes:

- 2 pechugas de pollo. También pueden ser contramuslos si lo queremos mas jugoso.
- Para marinar el pollo:
        - Sal
        - Una cucharadita de sal
        - Una cucharadita de azúcar
        - Una cucharadita de maicena
        -  Vino de arroz Shaoxing

- 5 dientes de ajo
- Un trozo de jengibre cortado en tiras
- un puñado de granos de pimienta de Sichuan
- un puñado de guindillas rojas secas, mejor si son de Sichuan.
- Una cebolleta china
- Aceite de cacahuete


Cortamos el pollo en cubitos, en trocitos de “un solo mordisco”. En un bol añadimos el azúcar, la sal, la maicena y el vino shaoxing, lo mezclamos todo muy bien y lo dejamos reposar entre una hora y media hora.

Lo siguiente será preparar los ingredientes:

       - pelamos los dientes de ajo y los aplastamos, colocando un cuchillo encima del ajo de manera horizontal, que quede la parte plana del cuchillo paralelo a la tabla, y le damos un golpe seco con la mano.
       - Cortamos el jengibre en rodajas no muy finas y luego en tiras. Si no estais acostumbrados al sabor del jengibre no añadáis mucho, tiene un sabor muy característico y hay que acostumbrar al paladar. Una vez sepamos apreciar su sabor, lo añadiremos a las recetas de manera compulsiva.
       - Tanto el ajo como el jengibre los corto en trozos relativamente grandes, que pueda localizar bien, para que al freir se queden doraditos y dejen todo su aroma en el aceite. Si lo picas mucho, al freir se quemará y quedará amargo.

Ponemos a calentar un wok u otra olla alta que tengamos en casa. Una vez este caliente, añadiremos un poco de aceite y freiremos el pollo a fuego fuerte sin moverlo mucho, para que se dore bien por todos lados y no se cueza. Si lo estamos moviendo continuamente, soltara mucho liquido y se cocerá en su jugo. Lo que buscamos es que quede doradito, bien hecho e incluso un poco seco, a mi esto me pareció que le dio un toque. Al final queda un poco crujiente gracias a la maicena. Cuando este bien doradito lo ponemos en un plato y lo reservamos.

                            

                            

Bajamos el fuego, a un fuego medio-bajo y añadimos otro chorro de aceite. Echamos el ajo, el jengibre y la pimienta de Sichuan. El objetivo de este paso es dejar el aroma de los tres ingredientes en el aceite. Veréis que la pimienta de Sichuan es muy aromática y esta llena de tonalidades que podréis apreciar al terminar el plato. Hay que moverlo bastante a menudo, dejando que el ajo se vaya dorando pero que no se queme. 



Cuando el ajo este hecho, añadiremos un puñado de guindillas. La guindilla de Sichuan pica pero es suave y esta super rica. Si no quieres que pique mucho lo mejor es que no se te rompa ninguna.



Después de unos minutos la guindilla se habrá ablandado un poco, entonces añadiremos el pollo, subimos el fuego y añadimos la cebolleta cortada en rodajas, un pelín de azúcar y un chorrito de vino de shaoxing. Movemos bien y dejamos cocinar a fuego fuerte un par de minutos hasta que el alcohol se haya evaporado. 





Lo añadimos a una fuente y servimos con arroz blanco.






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